Presentación de "Los Mundos de Yábaco", de Conchita Bayonas
El bosque
El Bosque del Tejo Rojo, que es el hogar de elfos, hadas, duendes y unicornios, está amenazado por Dagomar, un elfo oscuro y maligno decidido a destruir su paz.
Yábaco quiere salvar a su gente sin caer en la oscuridad de la guerra, así que emprende un arriesgado viaje, ayudado por la magia de Albina, la maga blanca, en busca de un nuevo hogar, acompañado por un unicornio y tres duendes traviesos.
Juntos, transformados en un buhonero, un perro , un loro y un mono, se enfrentarán a numerosos peligros, criaturas siniestras y sus propios miedos.
Juverlania
Yábaco y sus amigos dejaron atrás El Bosque del Tejo Rojo en busca de paz. Pero en Juverlania, el joven conde Lope, va convertido en hombre, no ha olvidado al misterioso buhonero que una vez cambió su vida. Su deseo de reencontrarlo podría poner en peligro todo su condado ya que tendría que dejar su castillo y por el camino enfrentarse a numerosos enemigos y bandidos.
Albina, la maga blanca que preparó el primer viaje de Yábaco y sus amigos para encontrar un nuevo hogar, está decidida a enviar de nuevo a Yábaco y su grupo para evitar que el conde Lope salga de su castillo.
Yábaco deberá regresar al mundo humano con su familia, para evitar que la verdad salga a la luz… y proteger Juverlania de las sombras que avanzan.
Sobre la autora
Cuando me jubilé tenía claro lo que no iba a hacer, pero no sabía a qué dedicaría todas mis horas libres.
Tenía claro que no iba a ser una jubilada unida a una maleta recorriendo con mi marido hoteles del Imserso. Quería hacer algo que me llenase, algo que sirviera a los demás. Elegí interiormente la literatura, y más concretamente, la escritura. Recordé cómo preparaba cuentos y obras de teatro con mis alumnos y cómo me divertía haciéndolo. Además, me di cuenta de que tenía una fuente de inspiración a mi alrededor: mis nietos. Gracias a ellos fui escribiendo cuentos y poesías infantiles. Fue como si escribiera mi diario, mejor dicho, el suyo. Al principio, los personajes fueron Guille y Pablo, después llegó José Miguel, luego Paloma, más tarde Carlitos y por último Clarita. Ellos van creciendo y ya han dejado de ser tiernos bebés para pasar a ser jóvenes y casi adolescentes. El tiempo pasa rápido, pero mis años de cronista infantil han sido los más felices de mi vida. Espero seguir estando ahí mientras la imaginación me siga surtiendo de personajes y situaciones que pueda convertir en bonitas historias para niños y jóvenes.