Ciclo Historia y Patrimonio de la Región de Murcia. EL PASTEL DE CARNE DEL HUERTO DE LAS BOMBAS (1706). Antonio Frey, historiador. Carlos Balanza, confitería Bonache.
20 de noviembre de 2021
Horario: 11:30 h. SALÓN DE ACTOS
Lugar: SALÓN DE ACTOS
Dirección: Biblioteca Regional de Murcia Avda. Juan Carlos I 17 , Murcia
Dentro del ciclo Historia y Patrimonio de la Región de Murcia, La BRMU ofrecerá una degustación del pastel de carne que hace 300 años se consumía a lo largo de toda la geografía española y que hoy, adaptado a los gustos locales, pervive en nuestra región como parte integrante de nuestro acervo cultural. Antonio Frey nos hablará sobre el contexto histórico en el que se ha desenvuelto tan exquisito manjar que, como diría José Martínez Tornel, es regalo para gente rica y apaño para el pobre. Carlos Balanza, de la confitería Bonache, nos aclarará las diferencias de la receta elaborada hace tres siglos con respecto a la actual. Pastel de carne, seña de identidad murciana que, milagrosamente ha pervivido en Murcia desapareciendo del resto de España. El pastel de carne murciano es un pastel relleno de escaleta de ternera o sesos de cordero, chorizo, huevo y especias, sobre una base de masa quebrada cubierta de hojaldre. En la antigua Roma se encuentran recetas similares de hojaldres rellenos. Es posible que los árabes copiasen esta pastela romana sustituyendo el cerdo por la ternera y el cordero y la manteca por aceite de oliva. La elaboración de este pastel de orígenes desconocidos que, durante toda la Eda Media se elaboraba en toda España, ha quedado reducida a nuestra región. Sabemos que esto era así por el testimonio que el Buscón Don Pablos, personaje de Quevedo, nos dejó en esta obra. Quevedo insinúa a través de él que los pasteleros utilizaban la carne de los ajusticiados para hacer el relleno del pastel. (El Buscón. cap. XI. Del hospedaje de mi tío y visitas; la cobranza de mi hacienda, y vuelta a la corte), lo evidencia la dudosa calidad del relleno y la necesidad de su regulación. “Parecieron en la mesa cinco pasteles de a cuatro reales y tomando un hisopo, después de haber quitado los hojaldres, dijeron un responso todos con su réquiem eternam, por el ánima del difunto cuyas eran aquellas carnes”. En el Archivo Municipal de Murcia se encuentran las ordenanzas que Carlos II dictó para la ciudad de Murcia y su huerta en 1695 y que no son otra cosa que una recopilación de las dictadas ya en 1525. “ordenamos y mandamos, que ninguno sea osado de gastar carne de cabra, ni oveja ni carne mortecina de ninguna cosa, sopena de dos años de destierro precisos y de que serán castigados conforme ha derecho, y tres mil maravedíes, aplicados conforme a la ordenanza” En las ordenanzas, se conmina a los pasteleros a separar la harina con cedazos para que sólo quedase la flor de la harina, evitando las adulteraciones con salvado. Además, debía utilizarse en su amasado la manteca. Entre los ingredientes que no recogen nuestros actuales pasteles de carne están el clavo, el agraz, el azafrán o el jengibre. El testimonio gráfico de la forma en que se comía el pastel de carne lo tenemos en el cuadro de Murillo conservado en la Pinacoteca Antigua de Munich, Niños comiendo un pastel. En él, uno de los pícaros estira la espiral de hojaldre que sirve de cobertura al relleno, como podríamos hacerlo cualquiera de nosotros hoy día.